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Tascio Cecilio Cipriano (Latín: Thascius Cæcilius Cyprianus) ( 14 de septiembre de 258) fue clérigo y escritor romano, Obispo de Cartago (249-58) y santo mártir de la Iglesia.
Autor importante del comienzo del cristianismo, nació probablemente a principios del siglo III en el norte de África, quizá en Cartago, donde recibió una educación clásica (pagana). Tras convertirse al Cristianismo fue obispo (249) y murió martirizado en Cartago.
Michel de Certeau Chambéry, Francia, 1925 - París, Francia, 1986
Jesuita, profesor en las universidades de París VII y de California y en la École des Hautes Études en Sciences Sociales, Michel de Certeau fue un amante apasionado de la historia, del psicoanálisis (junto con Jacques Lacan, fue uno de los fundadores de la Escuela Freudiana de París) y de la etnología -las ciencias del otro-. Fue también un viajero incansable a través de continentes y culturas diversas. Es autor de trabajos sobre las experiencias místicas, los fenómenos de posesión diabólica, las prácticas culturales y las implicaciones del discurso.
Procopio de Cesarea (en griego Προκόπιος ὁ Καισαρεύς) fue un destacado historiador bizantino del siglo VI, cuyas obras constituyen la principal fuente escrita de información sobre el reinado de Justiniano. Aparte de su propia obra, la fuente más importante para el conocimiento de su biografía es el Suda, una enciclopedia bizantina del siglo X. Por desgracia, en ella apenas aparecen datos sobre los orígenes de Procopio. Se sabe, sin embargo, que era originario de la ciudad de Cesarea, en Palestina. Estudió los clásicos griegos y asistió a una escuela de Derecho, probablemente en Berytus (actual Beirut). Fue rhetor (abogado) y, en 527, se convitió en asessor (consejero legal) de Belisario, que entonces comenzaba su brillante carrera militar. Con él se encontraba en el frente oriental cuando fue derrotado en la batalla de Callinicum (531), y también fue testigo de cómo Belisario reprimió la rebelión de Niká en el año 532. Al año siguiente le acompañó en su victoriosa expedición contra el reino vándalo del Norte de África, donde participó en la conquista de Cartago. Allí menciona el cambio climático en los años 535 y 536. Cuando Belisario regresó a Constantinopla, Procopio permaneció en África, pero poco después volvió a reunirse con él con motivo de su campaña contra el reino ostrogodo de Italia. Allí fue también testigo de importantes acontecimientos, como el asedio de Roma por los ostrogodos, en 537-538, y la conquista de Rávena, capital del reino godo, por Belisario, en 540. A juzgar por lo escrito por Procopio en el libro VIII de sus Guerras y en la Historia secreta, las relaciones con Belisario debieron de haberse enfriado posteriormente; de hecho, parece ser que cuando Belisario regresó a Italia para enfrentarse con el nuevo rey ostrogodo, Totila, Procopio no participó en su expedición. En 542 se encontraba en Constantinopla, ya que describe la peste que sufrió la ciudad ese año.
Sobre la vida posterior de Procopio apenas se sabe nada, salvo que recibió el título de illustris en 560. Es posible que llegase a ser prefecto urbano de Constantinopla en 562-563 (en estos años hubo al menos un prefecto con su mismo nombre).
Sinesio o Sinesio de Cirene (Griego: Συνέσιος; Cirene, c. 370 - Ptolemaida, 413 ó 14) fue un filósofo neoplatónico y clérigo griego, natural de la Pentápolis de Cirenaica, en la actual Libia. Rico aristócrata, fue discípulo de la filósofa alejandrina Hipatia y amigo del patriarca de Alejandría Teófilo. En 409 ó 410 fue elegido obispo de Ptolemaida, cargo que aceptó con renuencia. Sinesio pertenecía a una de las familias más importantes de Cirene, que se decía descendiente de uno de los compañeros de Heracles. Educado inicialmente en la elocuencia, bebió de la tradición clásica a través de Aristóteles, Homero y Platón, sintiéndose heredero de Dión Crisóstomo. También iniciado en las ciencias, al ser Cirene patria de Teodoro y Eratóstenes, fue un apasionado de la caza, las armas y los ejercicios ecuestres, entretenimientos propios de la aristocracia tardorromana.
Antes del 395 Sinesio residió durante tres o cuatro años en Alejandría. Allí conoció a Hipatia, filósofa neoplatónica e hija del matemático Teón, convirtiéndose en su alumno y discípulo. Se formó en astronomía, matemáticas y neoplatonismo, abarcando el amplio espectro que separa los extremos de la ciencia aplicada y la metafísica.
Concluidos sus estudios, Sinesio viajó a Atenas, pero tanto la propia ciudad como su activa escuela neoplatónica le decepcionaron profundamente. De regreso a Cirene, en el año 399 sus conciudadanos le encomendaron encabezar una embajada para solicitar al emperador que redujera los impuestos exigidos a la Pentápolis. Para cumplir su cometido, Sinesio se desplazó a Constantinopla, donde permaneció tres años. En el discurso Acerca de la realeza, pronunciado ante el emperador Arcadio, criticó el abuso de poder y la corrupción, así como el hecho de que la defensa de las fronteras se encomendara a germanos, a los que Sinesio consideraba bárbaros.
En el año 402 volvió con éxito: había logrado una rebaja significativa en los tributos. Se desplazó a Alejandría, donde se casó con una cristiana, perteneciente a la nobleza de la ciudad. El patriarca Teófilo de Alejandría casó personalmente a la pareja.
De vuelta a Cirene, se implicó personalmente en la defensa de las fronteras, construyendo un nuevo modelo de catapulta y reforzando las fortificaciones. A finales de 409, o en 410, en agradecimiento por los servicios prestados, el clero y el pueblo de Ptolemaida le eligieron como su obispo. Sinesio se resistió a aceptar el cargo, pero acabó asumiéndolo en 411, no sin antes exponer ante el patriarca Teófilo sus condiciones: no renunciaría a su matrimonio ni a sus convicciones filosóficas, que le impedían aceptar algunas creencias comunes. A juicio de Quasten, hasta el final de sus días Sinesio siguió siendo «más platónico que cristiano, como lo revelan sus escritos».6 Con todo, a partir de su nombramiento como obispo no vuelve a hacer referencia a su mujer en sus cartas, por lo que algunos investigadores sospechan que el patriarca le obligó a renunciar a su vida conyugal.
Ya obispo, Sinesio utilizó su autoridad para defender a sus compatriotas de los ataques de las tribus del desierto y de los abusos de Andrónico, un alto funcionario del gobierno que llevaba años cometiendo graves abusos contra la población. Sinesio pronunció contra él la primera excomunión solemne de la que se tiene noticia.
A pesar de la prudencia y buen criterio que demostró como obispo, los últimos años de Sinesio fueron muy amargos. Su hermano se vio forzado a huir para evitar ser nombrado decurión, cargo que suponía la ruina económica del interesado, obligado a responder como garante de la recaudación pública. En el año 413, tras perder a sus tres hijos, escribió a su maestra Hipatia que había sufrido «tantos infortunios como es capaz de sufrir un hombre», y le reprochó que ni ella ni sus amigos de Alejandría hubieran respondido a sus cartas. Ese mismo año, falleció, consumido por el recuerdo de sus hijos muertos.
Sin información disponible. Para información del autor Ibn Hazm de Córdoba por favor contacte a Librería y Editorial Herder en Tehuantepec 50 Col. Roma sur México, D.F.
Hipócrates de Cos (en griego: Ἱπποκράτης, Cos, c. 460 a. C. - Tesalia c. 370 a. C.) fue un médico de la Antigua Grecia que ejerció durante el llamado siglo de Pericles. Es considerado una de las figuras más destacadas de la historia de la medicina y muchos autores se refieren a él como el «padre de la medicina» en reconocimiento a sus importantes y duraderas contribuciones a esta ciencia como fundador de la escuela que lleva su nombre. Esta escuela intelectual revolucionó la medicina de la Antigua Grecia, estableciéndola como una disciplina separada de otros campos con los cuales se la había asociado tradicionalmente (notablemente la teúrgia y la filosofía), convirtiendo el ejercicio de la medicina en una auténtica profesión.
Sin embargo, suelen entremezclarse los descubrimientos médicos de los escritores del Corpus hippocraticum, los practicantes de la medicina hipocrática y las acciones del mismo Hipócrates, por lo que se sabe muy poco sobre lo que el propio Hipócrates pensó, escribió e hizo realmente. A pesar de esta indefinición, Hipócrates es representado a menudo como paradigma del médico antiguo. En concreto, se le atribuye un gran progreso en el estudio sistemático de la medicina clínica, reuniendo el conocimiento médico de escuelas anteriores y prescribiendo prácticas médicas de gran importancia histórica, como el juramento hipocrático y otras obras.
No hay que confundirlo con Hipócrates de Quíos, matemático griego del siglo V a. C., que nació en la isla de Quíos, no muy lejos de la de Cos, cuyo hito más importante fue la cuadratura de la lúnula.